MENSAJE DE NAVIDAD DE YESHUA CANALIZADO POR PILAR ACEVEDO
¡Shalom mis amados hermanos!
Yo soy Yeshua.
Cómo ha
cambiado el mundo ¿no? Si tan solo tuvieran mi
perspectiva lo sabrían. ¡Cómo ha
cambiado el mundo!
Sueno como viejito cuando digo eso pero, piénselo un poco, después de todo tengo más de 2000 años.
Tengo que mirar a mi alrededor y ver qué hermoso es su mundo. Es diferente al
que yo caminé y es hermoso.
Lo he dicho antes, es un lugar hermoso y ustedes son
hermosos. Sí, ya sé que no se reconocen como hermosos y de hecho, la palabra
les incomoda un poco. Pero es sólo
porque no se dan suficiente crédito.
El mundo es hermoso porque ustedes lo son, éstas
son sus creaciones. Su espacio, el lugar en donde habitan. ES porque ustedes
SON. Y no se dan suficiente crédito
por esto, no se dan suficiente amor.
Si supieran que todo esto tan interesante que han estado
escuchando a lo largo de tantos años y
tantos mensajes es sencillamente amor. Podríamos
reducir todas éstas lecciones milenarias a sólo eso, ¿no? Amarse a ustedes mismos. Sólo eso. A amarse. A darse un voto de confianza, a
reconocerse. Y me encantaría que
lo que sienten ahora se lo llevaran y lo sostuvieran todo el tiempo que puedan.
Esta sensación de “estoy bien conmigo, amo lo que soy, amo mi vida, amo mi
presencia”.
Tienen esta idea loca de lo que debería de ser su vida para ser perfecta y no ven la perfección en la vida y en el ser que ya son.
Mis queridos, queridos hermanos. No alcanzan a ver toda esta
luz que son para otros, pero también para
ustedes mismos. No alcanzan a reconocer qué importante
es esta vida, todo lo que en esta vida han hecho ya. Incluso cuando ha parecido
que han tenido momentos difíciles,
estos han tenido un propósito. Y
son esos momentos los que cambian la vida, los que dan nuevas oportunidades.
Si tan solo no resistieran el amor de todo lo que son,
reconocerían esas oportunidades.
Reconocerían esos cambios como algo que
han elegido ustedes. Este es el mundo de los Maestros y es extraordinario ver cómo ahora, a pasos agigantados están reconociendo su maestría en todos los niveles.
No se dejen engañar, ni
siquiera aquellos que se dicen muy creyentes en los dogmas y en las iglesias
están en el mismo lugar que estaban
antes. Todos están cambiando. Sé que a veces tienen sus
consideraciones cuando hablan con otras personas. Cuidan sus palabras para no
ofender sus creencias. Sepan que están
listos para escuchar, aún si lo
hacen dentro de sus propios términos.
Pero es Navidad ¿eh?, así que ahora van a celebrarme mucho ¿no es así? El nacimiento del niño Dios.
Es encantador, yo ni siquiera nací en
estas fechas pero está bien. ¿Sabían que
cuando yo era pequeño y todavía no había cambiado el calendario por mi culpa, en estas fechas lo
que se celebraba era el nacimiento del sol? En esta fecha había una celebración de todas maneras. Era el momento en
que se celebraba, con la noche más
larga, el final de un año y el
inicio del siguiente. Con el nacimiento del sol.
Era una fiesta pagana claro, no una fiesta judía, pero era importante para todos
porque todos los ciclos empiezan y todos los ciclos terminan. Son ustedes los
que no reconocen eso en sus propias vidas. Todo el tiempo, cada día que empieza es un ciclo que empieza
y que termina.
Hay cosas que parece que no se “acaban de acabar” porque
creen que van a continuar al día
siguiente. No les dan permiso de terminar su ciclo. Se les olvidan esas pequeñeces. Los ciclos son para eso,
empiezan y terminan. Todas las experiencias, las hermosas y las amargas,
empiezan y terminan. Dejen que su experiencia sea un constante devenir.
El mundo antiguo lo reconocía, al
menos en los ciclos de la naturaleza, ustedes no mucho. Buscan tanto esta
permanencia de las cosas que se olvidan de darles fin, de tomar esa respiración y permitir que se vayan. Hay cosas
que siguen en su vida porque no se atreven a terminarlas. Ciclos de carencias,
ciclos de malas relaciones, ciclos de malos trabajos, ciclos y ciclos y ciclos
que pueden llegar a su fin si tan sólo les
dicen “llegaste a tu fin, transfórmate en algo diferente”. Dale a esos ciclos el permiso de
acabar para que puedan transformarse.
Lo que no les dijeron, pero se los digo yo, es que cuando
algo tiene permiso de terminar, finalmente lo comprenden. Nada queda sin ser
revelado. No hay misterio alguno que quede sin ser revelado ¿sabían eso?
Está ahí,
escrito en algún lugar de sus escrituras
sagradas. Todo está escrito, nadie toma nota de
ello, pero todo está escrito. No hay un solo
misterio que no tenga su respuesta; que quede sin revelar. Todos, los misterios
de toda su vida, todos sus misterios se revelarán. Pero
tienen que darles permiso de que así sea,
tienen que darles la oportunidad de terminar.
Así que yo
les digo, ¿qué ciclo en su vida llega ahora a su fin?
Aprovechen sus fiestas. Nada más
hermoso que las fiestas para celebrar y hacer un ritual y decir “este ciclo llega a su fin, el nuevo
ciclo empieza ahora”. ¿A qué le van
a dar la despedida? Ya se les están
ocurriendo algunas cosas ¿verdad?
¿A qué le van
a dar la despedida? Pero tienen que de verdad darle permiso de terminar.
Y yo les prometo que en los próximos
meses del año descubrirán todo lo que eso contenía y verán
iniciar el nuevo ciclo. Hay cosas, personas y situaciones en su vida que siguen
dando el mismo servicio de siempre porque no saben que ya acabaron de estar ahí. Sí, son
ustedes quienes tienen que dejar ir aquello que ya no está bien, que ya no es apropiado. Aunque
sólo sea por cansancio. Hay cosas que
ya dieron su servicio en su vida, ya no tienen por qué sostenerlas.
Hoy estoy frente a seres humanos nuevos, son como una nueva
raza, no existían antes de ahora. Nada de lo
que son hoy ha existido en el planeta de la misma forma antes. Son
completamente nuevos y lo que era viejo, ya no les sirve más.
Por eso, yo les digo, es momento de que cierren algunos
ciclos, que los dejen ir. Que se dejen ir, ¿vieron?,
que se dejen ir, que dejen que se cierren. ¿Ya se
les ocurrió qué se va a cerrar en sus vidas? Háganlo como un pequeño
ritual de Navidad, ¿qué les parece? es un buen momento. Estas cosas necesitan
tener su ritual, tener su fin. ¿Por qué es importante el ritual? Los
rituales son importantes porque hacen eco en su conciencia, les permiten decir
adiós a algo y dar la bienvenida a algo más. Una nueva vida, un nacimiento, es
muy bonita forma de representar algo nuevo ¿no? Así que háganlo.
Acabo de decir públicamente
“denle la bienvenida al niño Dios”. El niño Dios está dentro de cada uno de ustedes. Ustedes son un niño Dios. Lo dicen en sus iglesias y
suena verdaderamente lindo excepto porque creen que el niño Dios soy yo. Pero yo dejé de ser niño muy rápido y
de cualquier manera no es a mí al que
deben dar la bienvenida.
Ese niño Dios
al que le tienen que dar la bienvenida es el Dios que ustedes son y sí, es como niño. Ustedes son los que tienen mucho tiempo viviendo y
tienen no sé cuántos años e
insisten en tenerlos e insisten en envejecer ¿o no?
Pero el niño Dios,
el Dios en ustedes es un niño.
Reconozcan esto o no podrán
reconocerse. Dios es como un niño. No
le interesan sus responsabilidades mundanas, sépanlo.
Porque una vez que nazca su niño Dios
se va a dar cuenta que dentro de ustedes hay algo a lo que no le importa
ninguna de sus tareas ni responsabilidades ni deberes. Dios no tiene límite, es el más travieso de todos. Quiere hacerlo todo, probarlo todo,
correr por todos lados, hacer todo. Porque un niño es
eso, es este extraordinario entusiasmo por conocerlo todo.
Cuando ustedes logren hacer esto, cuando le den la
bienvenida a ese niño, cuando dejen nacer a ese
niño dentro de ustedes, observarán algo interesante: no es tan
parecido a ustedes como creen y en algunas cosas no coincide con ustedes, con
su personalidad. Tiene una fuerza que les espanta, una naturalidad que les
supera, una espontaneidad que no quiere ser templada y educada según los estándares de su sociedad. Y no van a poder hacerlo aunque lo
intenten, porque al niño Dios
no lo para nadie.
Así que si
van a recibir al niño Dios, piénsenlo dos veces porque su niño Dios es tremendo. Y es encantador.
Es un pillo de siete suelas. Me encantaría que
pensaran en la divinidad, por lo menos alguna vez, como en un pillo de siete
suelas. Como en esa fuerza tremendamente creativa y divertida dentro de ustedes
que quiere hacerlo todo y experimentarlo todo. Y se sorprenderán cuando les enternezca por las cosas
más bobas, porque Dios reconoce que es
un privilegio estar aquí y
ahora encarnados. Porque es un privilegio amar a otro ser humano, porque es un
privilegio ser tocado por otro ser humano, en el cuerpo o en el alma.
Porque este Dios reconoce lo extraordinariamente único que es vivir. Cosas sencillas,
como una cena de Navidad, por ejemplo. Cualquiera de estas celebraciones en
donde se sientan y comparten comidas ricas. Si tan solo supieran eso, si tan
solo supieran cuán único es estar vivo en la Tierra, no se preocuparían ni por su peso, ni por lo que
comen, ni por ninguna de estas cosas.
Es él, su
niño Dios, el que se va a sorprender
tanto de ustedes que no van a poder contener las lágrimas, porque le conmueve todo lo que son. Déjense amar en todo lo que son. Son
extraordinarios. Son extraordinarios.
Han tenido un camino difícil
tantas y tantas vidas, ésta
debe ser la vida de gozar. ¿Por qué no abren ese ciclo ahora?
Este es mi deseo de Navidad para todos ustedes.
Y sí lo
eligen, entonces ASÍ ES.
Yo soy Yeshua.
¡Feliz Nacimiento, Feliz
Navidad!


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