ENERGÍA Y VICIOS - COMO ESTIMULAR NUESTRO DOLOR PARA ALIVIAR NUESTRO SUFRIMIENTO

Imagem relacionada

Mensaje de Jennifer Hoffman 

9 de Julio de 2018 

Las cosas pueden quedar un poco turbulentas esta semana,
pues tenemos un fuerte eclipse el viernes 13 de Julio, que va perturbar algunas personas, individualmente y cambiar la narrativa colectiva en muchos aspectos. 

Este también está en el grado opuesto, 20 de Cáncer, de la próxima conjunción Saturno / Plutón, en 2020. Más un evento que prepara el terreno para ese aspecto importante. Acuérdese de permanecer en su intención, mantenga fuertes límites y concéntrese en su propio camino. 

Las elecciones que hacen los demás, están alineadas con sus propias jornadas de ascensión y aunque usted no pueda entender sus motivos para hacer lo que hacen, es lo que ellos creen que es correcto para sí mismos. 

La conciencia energética está aumentando para la conciencia colectiva y esperamos que ella nos lleve a una comprensión de como la energía impacta en nuestras vidas, elecciones físicas y emocionales. 

En el seminario on-line, Secretos del Trauma del Alma, hablé sobre como los vicios forman parte de nuestro trauma del alma. Recibí muchas preguntas sobre ello y por eso voy abordar el tema en el artículo de esta semana. 

LA ENERGÍA DE LOS VICIOS 

Siempre enseñe que las heridas del Alma en el segundo centro de energía, en el segundo chacra, crean un potencial para los vicios y el comportamiento vicioso. Este centro de energía controla nuestra creatividad y también determina como nos valoramos. 

Cuando somos marginalizados, rechazados, abandonados o ignorados por las personas con las que contábamos para construir nuestra autoestima, padres y miembros de la familia, es cuando se crea un hueco emocional negro, que, para llenar, somos capaces de usar cualquier medio a nuestro alcance. 

Y si este hueco negro empieza en la infancia, cuando nos convertimos en adultos, quedamos desesperados por crear formas de sentir que tenemos derecho a existir, a sentirnos vistos, valorados y validados, por transformar nuestra energía creativa para llenar nuestra dolorosa necesidad de integridad emocional. 

Una vez conocí a alguien que era viciada en compras. Esa persona gastaba miles de dólares en ropas, zapatos y joyas, en sus viajes diarios de compras. Cuando sobrepasaba el límite de sus tarjetas de crédito, se conseguía otras nuevas, bajo nombres distintos. Sus closets estaban llenos de ropas nuevas y sin uso, con la etiqueta aún y ella compraba más y más. En esa época le decían, “viciada en compras”. 

Lo que provocó su comportamiento fue la necesidad profunda y motivadora de atención, de sentirse especial, amada y valorada. Cualquier vicio es un poderoso impulso para envolverse en comportamientos que no comprendemos o que no podemos controlar, pero es la combinación de una necesidad emocional, con el dolor energético no resuelto, de las heridas del alma, lo que crea una apertura para el comportamiento vicioso. 

Cuando nuestra energía creativa es secuestrada para sanar nuestros sentimientos de inferioridad, nuestro dolor se vuelve un imán para cualquier cosa que, esperamos, nos ayude a sentirnos mejor. Así, intentamos terminar con el dolor alimentándolo y eso se transforma rápidamente en un vicio, porque el dolor es un pozo sin fondo, que necesita una reposición energética, no otra comida. 

Viciados no son solo los viciados en drogas, son todas las personas que buscan cualquier tipo de distracción de su dolor y se envuelven en una serie de comportamientos, tales como: deportes radicales, ejercicios, compras, bebidas, dietas, alimentos, trabajo, píldoras y mucho más. 

No importa cuál sea el tipo de vicio, porque todo va dirigido hacia el mismo objetivo – queremos sentirnos completos, íntegros, sin dolor y felices. Estamos energéticamente incompletos y necesitamos corregir el problema, de cualquier forma. 

Las heridas del alma resultan del trauma energético que experimentamos en esta y en otras vidas. Se crean cuando experimentamos circunstancias desafiantes en la vida, tal como abandono, traición, persecución, muerte, sentimiento de abandono de Dios y de cosas que nos suceden a nosotros y a nuestros seres queridos, que nos hacen sentir desamparados e impotentes, descontrolados e incapaces. 

Todas estas situaciones cargan una fuerte asignatura de energía de dolor que puede dominar nuestra realidad, de modo que todo lo que hacemos es concentrarnos en aliviar el dolor, aunque sea durante un breve momento. El más profundo anhelo por plenitud, puede obligarnos a crear una “coherencia falsa”, donde intentamos llenar las brechas de alegría, con cualquier cosa que, creemos, nos aliviará el dolor. 

El problema es que eso no cura el dolor, entonces necesitamos de más para mantener lleno el vacío y eso es lo que crea el vicio. 

A menos que comprendamos que existe una fuente de ese dolor y podamos abordarla primero, cualquier intención de sanarnos a nosotros mismos no funcionará. Es como comprometerse con una dieta e ingerir alimentos sanos durante el día y en la noche tomar compulsivamente, comer papa frita y tomar refrescos. 

La verdadera fuente de sanación es resolver la herida del alma y curar los vacíos de energía. Solo entonces podremos liberar los vicios, porque ya no los necesitamos más. 

Cuando entiendan su conexión energética, podrán establecer su camino de sanación y eso los ayudará a comprometerse en una auténtica jornada de cura, cuyo resultado creará la vida sana, integral y congruente que han deseado durante mucho tiempo. 


Traducción: Lúcia 


Comments

Popular Posts